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 Los ejercicios de Frenkel son una serie de ejercicios que van a pretender mejorar el control propioceptivo de las extremidades. Estos ejercicios se van a utilizar principalmente en los casos de edema cerebral secundario a un ACV, traumatismo craneal...

Cuando hay una alteración en la propiocepción hay que tener en cuenta que puede existir una mejoría temporal, mientras se reabsorbe el edema cerebral. Después, generalmente, la mejoría es poca y muy lenta. Este tipo de ejercicios en sí no va a curar o a mejorar la propiocepción, sino lo que van a hacer es entrenar y optimizar las capacidades propioceptivas residuales que el paciente mantenga.

PRINCIPIOS BÁSICOS DE LOS EJERCICIOS DE FRENKEL

Son una serie de ejercicios que van desde la realización de ejercicios muy sencillos, es decir, sin influencia de la gravedad o sin que intervengan muchos segmentos; y van a ir evolucionando hasta movimientos o ejercicios mucho más complejos.

Los ejercicios los podemos dificultar aumentando la influencia de la gravedad, incluyendo cada vez más segmentos corporales, variando el ritmo ya sea aumentando la velocidad como disminuyéndola o incluso se pueden hacer paradas en mitad de un ejercicio, limitar la visión, quitar referencias perceptivas que el paciente tenga al hacer los movimientos...Es indispensable hacer hincapié en la postura y en los movimientos que más nos interesen dentro de la globalidad del paciente.

Una vez que el paciente a conseguido un movimiento simple se pasaría a un grado más de dificultad, después de que se haya dominado el ejercicio simple es importante continuar su entrenamiento en casa, solicitándole que lo repita cada tres o cuatro horas. De esta manera va a conseguir, o vamos a intentar automatizarlo. Normalmente, dentro de cada sesión para no fatigar al paciente se suelen hacer cuatro repeticiones del movimiento.

EJEMPLO DE PROGRESIÓN DE UN EJERCICIO DE FRENKEL

  • Empezamos con el paciente en posición de supino. Le podemos pedir que se deslice por la colchoneta realizando una separación de uno de los miembros y aproximación, y luego del otro.
  • En la misma posición el paciente realiza la flexión de una de las piernas arrastrando el talón por la colchoneta y extendemos luego con la otra pierna. Éste es más complicado que el otro porque tiene menos puntos de referencia. 
  • Realizar esa misma flexión de la pierna deslizando por la colchoneta y al llegar a la máxima flexión, realiza una separación del miembro. Aproxima y vuelve, y lo hace con la otra pierna. 
  • Lo mismo que el anterior, pero en vez de llegar a la máxima flexión que haga la separación en mitad del recorrido. 
  • El siguiente sería o bien aumentar la velocidad de ese ejercicio o bien que se detenga en ese punto. 
  • Realizar el ejercicio de flexión de rodilla pero haciéndolo sin apoyar. Es decir, con el miembro elevado unos centímetros sobre la colchoneta. Aquí le quitamos esa percepción exteroceptiva que es la colchoneta. Luego, sin apoyo en la colchoneta realizando la separación en mitad del recorrido. 
  • Después, lo podemos hacer con los dos miembros a la vez. En este metemos una mayor cantidad de segmentos. 
  • Podemos hacer que con uno de los pies se toque tobillo, rodilla y pie contrarios, y luego cambiamos al otro. 
  • Luego, podemos hacer el mismo ejercicio de antes de flexionar la rodilla y extenderla sin tocar la camilla, alternos. 
  • El más difícil de todos sería en que el fisioterapeuta coloca sus manos en distintas posiciones y el paciente que venga a tocar con el pie. 
  • Podemos hacer infinidad de progresiones teniendo en cuenta que vaya de lo más simple tanto en movimientos como en posturas a lo más complicado. El límite se encuentra en la imaginación del terapeuta.

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