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Enfermedad de Perthes

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Enfermedad de Perthes

Si tú hijo presenta dolor de cadera y comienza a cojear durante la actividad física, podrían ser signos indicativos de la enfermedad de Perthes. Esta enfermedad ortopédica infantil relativamente común, ocasiona la degeneración del tejido óseo en el área de la cabeza femoral. Un tratamiento tardío, puede implicar a largo plazo notables problemas en la cadera del niño, cuanto antes se trate la enfermedad de Perthes, mejor será el pronóstico. Obtén más información sobre esta patología a continuación:

Datos anatómicos relevantes… 

Esta enfermedad implica importantes cambios óseos en la cadera, producto de una vascularización insuficiente en la cabeza o bola del fémur, por lo que antes de ahondar más en esta patología es importante hablar un poco sobre las ramificaciones vasculares de la zona. 

Vascularización de la cadera

La región proximal del fémur recibe sangre principalmente de la arteria femoral profunda y seguidamente por la arteria circunfleja femoral medial y arteria foveolar. Todas ellas se encuentras ramificadas en la cabeza y cuello del fémur. La alteración del presente sistema de irrigación es lo que conlleva a la osteonecrosis o necrosis avascular de la cadera.

¿Qué es la Enfermedad de Perthes?

La enfermedad de Perthes conocida médicamente como enfermedad de Legg-Calvé-Perthes, es la osteonecrosis idiopática o la necrosis avascular idiopática de la epífisis femoral capital del fémur esqueléticamente inmaduro (niños). Esto quiere decir que, en esta afección de origen desconocido, el tejido que rodea la placa de crecimiento de la cabeza femoral, no se abastece adecuadamente de nutrientes debido a un flujo sanguíneo localmente reducido, lo que hace que el tejido óseo de esta zona comience a morir (osteonecrosis).
Esta afección fue reconocida por primera vez en 1897 por el doctor austriaco Karel Maydl, sin embargo, los aportes más destacables fueron realizados entre 1909 - 1910 de manera casi simultánea e independiente por varios especialistas: Arthur Legg de los Estados Unidos, Jacques Calvé de Francia, Georg Perthes de Alemania y Henning Waldenström de Suecia. Cada uno de estos especialistas realizaron importantes aportes que sirvieron como base para la investigación actual de esta enfermedad:

  • Waldenström en 1909 pensó que la enfermedad era una forma de tuberculosis, sin embargo, más adelante informó sobre los cambios radiográficos asociados con el trastorno en 1909.
  • Legg describió las características destacadas del trastorno: aparición entre los 5 y 8 años de edad, antecedentes de traumatismo, cojera indolora y espasmo o acortamiento mínimos o nulos de la extremidad afectada.
  • Calvé notó que las personas afectadas tenían una mínima atrofia de la pierna, sin signos de inflamación notables en la cadera. Él pensó que la afección era el resultado de una formación del hueso anormal o retrasada.
  • Mientras que Perthes calificó a esta afección como "una condición autolimitante, no inflamatoria, que afecta la epífisis femoral capital con etapas de degeneración y regeneración, lo que lleva a la restauración del núcleo óseo".
  • Teniendo en cuenta que esta patología fue diferenciada de la tuberculosis por los últimos tres especialistas, este proceso patológico en la cadera también es conocido como enfermedad de Legg-Calvé-Perthes, Legg-Perthes, Legg Calvé o de Perthes.

Etapas de Perthes

La patología progresa en varias fases y en general persiste durante varios años. Su clínica es muy variable en cada etapa, sin embargo, frecuénteme ocasiona dolor y rigidez creciente en la articulación de la cadera. Las etapas de la enfermedad de Perthes son:

  • Etapa inicial (dura 1 año apróx.): en esta etapa inicia la interrupción del suministro de sangre a la epífisis femoral capital, lo que conlleva el cese de la osificación endocondral y a la disminución de la resistencia mecánica. Las molestias de la cadera pueden ser intermitentes en el niño, frecuentemente los niños afectados presentan dolor en los muslos o las rodillas. 
  • Etapa de fragmentación (dura 1 a 1 ½ año): el tejido óseo de la cabeza femoral muere (necrosis), partes de la cabeza femoral se desintegran, la cabeza femoral pierde su forma (se aplana o hunde) y puede sobresalir de la cavidad (subluxación). En esta fase el dolor y la cojera en el niño se hacen más notorios y conducen a una disminución de la movilidad de la cadera.
  • Etapa de reparación o reosificación (dura unos 2 - 4 años): en esta fase el cuerpo inicia la reparación de la cabeza femoral mediante la angiogénesis. Esto significa que las células óseas pueden establecerse nuevamente y formar nuevo hueso poroso a lo largo del perímetro externo de la cabeza femoral, por la formación de nuevos vasos sanguíneos. Esto conduce a la reconstrucción final de la cabeza femoral. El dolor y la cojera en el niño generalmente comienzan a mejorar, por lo que el niño regresa progresivamente a sus actividades cotidianas.
  • Etapa de curación (hasta que se complete el crecimiento): la etapa de curación es el resultado final de los procesos de remodelación ósea. Si el resultado final de la curación es una deformidad, es decir, un redondeo final no anatómico de la cabeza femoral, esto durará de por vida. Esta alteración morfológica aumenta el riesgo de que el niño desarrolle a largo plazo complicaciones cómo la coxartrosis.

Complicaciones de la Enfermedad de Perthes

Cómo se ha destacado anteriormente, si el curso del proceso de curación ósea es desfavorable, la cabeza femoral puede deformarse de manera permanentemente y provocar notables daños, como el acortamiento de las piernas (dismetría) y daños en los tejidos periarticulares. Una deformación severa ocasiona que los huesos de la cadera no encajen bien, por lo que muchos niños con este diagnóstico, en su etapa adulta tienen un alto riesgo de desarrollar artrosis de cadera (coxartrosis). Para evitar estos daños en los huesos y las articulaciones, es importante prevenir la deformación a través de un temprano abordaje terapéutico.

Incidencia y prevalencia de la Enfermedad de Perthes

Información epidemiológica actual indica que esta patología afecta a 1 de cada 1200 niños menores de 15 años. Ocurriendo con mayor frecuencia en varones, con una relación varones /hembras entre 5:1. Generalmente esta afección ocurre entre las edades de 3 a 12 años, más común en varones de 4 - 8 años. Resulta ser unilaterales en la mayoría de los casos, resultando bilateral en 10% a 20% de los casos, en estos casos no ocurre de manera sincrónica, es decir que, cuando una cadera está en la etapa de reosificación, se inicia la primera etapa en la cadera contralateral. También es más frecuente en las zonas urbanas en pacientes con un nivel socioeconómico más bajo.

¿Cuáles son los signos y los síntomas de la Enfermedad de Perthes?

Debido a que esta patología se desarrolla por etapas, sus signos clínicos resultan ser inespecíficos en la mayoría de los casos. Sin embargo, existen algunos signos y síntomas que hacen notar que la enfermedad de Perthes está presente:

  • Dolor: a menudo ocurre inicialmente en la rodilla, lo que puede conducir a un diagnóstico erróneo. A medida que el hueso de la cabeza se destruye gradualmente, se presentará el dolor en la cadera y en la ingle afectada. Este es particularmente mayor cuando hay movimiento o estrés, por lo que el niño generalmente presenta molestias en la cadera al final del día y durante la actividad física.
  • Alteraciones de la marcha (cojera): el niño cojea para aliviar la pierna afecta, ya que se queja de dolores en la articulación de la cadera, muslo o rodilla cuando están bajo estrés. Se cansan más rápido al caminar o correr por lo que ya no están tan físicamente activos cómo antes.
  • Amplitud y rango de movimiento de cadera limitado: el niño mostrará rigidez articular y una disminución en los rangos de movimiento activos de extensión y abducción. También hay una rotación interna limitada tanto en flexión como en extensión en la fase temprana de la enfermedad.
  • Dismetría de los miembros inferiores: los casos de etapas avanzadas presentan un acortamiento de una o ambas piernas.
  • Alteraciones musculares: el niño afectado presenta tensión en los músculos aductores, psoas ilíaco; así como, atrofia o debilidad muscular en cuádriceps y glúteo medio, entre de las caderas.

Cómo hemos mencionado, esta patología se desarrolla con mayor frecuencia de manera unilateral, sin embargo, el niño afectado puede referir las molestias anteriormente mencionadas en ambas caderas.

¿Qué causa la Enfermedad de Perthes?

Aún hoy en día se desconocen la causa exacta del trastorno circulatorio que conlleva al desarrollo de esta patología, por lo que se le clasifica como una enfermedad idiopática. Se ha propuesto que su origen es multifactorial, es decir que múltiples causas se manifiestan y conllevan a la necrosis avascular. Algunos de los posibles factores causales destacados son:

  • Anomalías en la coagulación (coagulopatía): diversas anormalidades hematológicas han sido implicadas en el desarrollo de esta afección. Los niños con hemoglobinopatías, como la enfermedad de células falciformes y la talasemia, frecuentemente desarrollan esta afección, así como también aquellos que padezcan leucemia mieloide crónica, linfoma no Hodgkin, trombocitopénica inmunitaria y hemofilia.
  • Patrones anormales de crecimiento del hueso: información científica actual indica que un alto porcentaje de niños con esta patología presentan problemas del desarrollo y crecimiento, sin embargo, aún se desconoce cómo esto se relaciona con la patogénesis de la enfermedad. 
  • Factores hereditarios: una mutación de la cadena alfa 1 del colágeno tipo II (colagenopatía tipo II). Se especula que esta mutación puede causar un debilitamiento de la matriz del cartílago, que puede comprometer la permeabilidad de los vasos sanguíneos dentro del cartílago de la cabeza femoral con la carga de la articulación de la cadera. 
  • Influencias medioambientales: se ha establecido una influencia del estado socioeconómico y nutricional (bajos niveles de manganeso), así como también se ha sugerido la exposición al tabaquismo (tabaquismo materno durante el embarazo o tabaquismo pasivo durante el crecimiento) como un factor etiológico. Esto es debido a que se sabe, que esta exposición disminuye la activación del plasminógeno tisular, lo que conduce a la hipofibrinólisis (desarrollo de trombos) y posiblemente a la oclusión venosa de los vasos de la cabeza femoral.
  • Trastorno de hiperactividad o déficit de atención: información científica actual indica que muchos niños con esta patología tienden a ser físicamente muy activos, y algunos son patológicamente hiperactivos o sufren de trastorno por déficit de atención.
  • Trauma: en la región proximal del fémur de un niño en desarrollo, la arteria epifisaria lateral principal que irriga la cabeza femoral (proveniente de la arteria circunfleja femoral medial) debe pasar por una estrecha abertura, lo que podría hacer que este vaso arterial sea susceptible a la interrupción vascular después de un traumatismo en esta área. 

Prevención de la Enfermedad de Perthes

Poco se sabe de la patogénesis y el origen de esta afección, por lo que en la actualidad no existe una medida profiláctica que reduzca el riesgo de su aparición. sin embargo, un diagnóstico precoz puede reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo.

Diagnóstico diferencial

Los niños en crecimiento están expuestos a variedad de lesiones y enfermedades que pueden ocasionar la clínica asociada a esta afección, es por ello, que es importante tener presente al momento de la valoración, los diagnósticos diferenciales que inducen la necrosis vascular o que ocasionan síntomas similares, tales como:

  • Enfermedades infecciosas en la parte proximal del hueso fémur como: artritis séptica, osteomielitis, piomiositis pericapsular.
  • Sinovitis transitoria.
  • Displasia epifisaria múltiple.
  • Displasia espondiloepifisaria congénita (DEEC).
  • Anemia drepanocítica.
  • Enfermedad de Gaucher.
  • Hipotiroidismo.
  • Displasia de Meyer.
  • Condroblastoma.
  • Displasia epifisaria múltiple

¿Cómo se diagnostica la Enfermedad de Perthes?

No siempre es fácil hacer el diagnóstico, especialmente si el curso de la enfermedad de Perthes se encuentra en la primera etapa, a veces, el médico pediatra no puede encontrar ninguna anomalía en el niño enfermo mediante el examen físico. Sin embargo, a medida que la patología progresa, se evidencian los signos y síntomas claros de la patología, cómo el movimiento restringido y el dolor. 

Examen físico

Inicialmente en este examen, el pediatra verifica la capacidad funcional de la articulación coxofemoral de manera pasiva (amplitud articular pasiva) y activa (valoración de la marcha). De ser positivo el diagnóstico, el pequeño paciente presenta restricción del movimiento de la cadera y se evidencia una alteración de la marcha (cojera) que consiste en una combinación de marcha antálgica y marcha de Trendelenburg, en donde el paciente inclina el cuerpo sobre la cadera afectada para disminuir la fuerza de los músculos abductores y la presión dentro de la articulación de la cadera. Dependiendo del tiempo de evolución y la gravedad de la afección, el doctor en el examen físico puede detectar, además: debilidad/atrofia de los músculos glúteo, cuádriceps e isquiotibiales.

Estudios de imagenología

En las primeras etapas de la enfermedad, el examen físico a menudo puede ser irrelevante. Por lo que se indican estudios de imagen. Los rayos X juegan un papel importante en el diagnóstico y en el seguimiento del curso de la enfermedad. Los hallazgos radiológicos varían según la etapa presente, siendo así los cambios radiográficos son los siguientes:

  • Etapa inicial: núcleo de osificación inicialmente es más pequeño; ensanchamiento del espacio articular (signo de Waldenström); la cabeza femoral se vuelve uniformemente densa; puede verse una fractura subcondral o no; aparecen radiolucencias en la metáfisis.
  • Etapa de fragmentación: la cabeza muestra fragmentación, diversos patrones de lucidez aparecen en la epífisis; segmentos (pilares) de la cabeza femoral se demarcan; la cabeza femoral puede aplanarse y ensancharse; los cambios metafisarios se resuelven; el contorno acetabular puede cambiar
  • Etapa de reparación o reosificación: la cabeza femoral se reossifica gradualmente. Todavía hay ensanchamiento del espacio articular e incongruencia de la cabeza con el acetábulo.
  • Etapa de curación: no se observan cambios adicionales en la densidad de la cabeza femoral. Sin embargo, esta estructura puede continuar evolucionando, y solo al finalizar el crecimiento esquelético del niño se observa su contorno permanente. Si la enfermedad ha interrumpido el crecimiento del segmento proximal del fémur, puede producirse un crecimiento excesivo, la forma de la bola del fémur puede variar, pudiendo ser completamente normal, plana o asférica. 

Ya que las radiografías no ofrecen mayores detalles que ofrezca un diagnóstico claro en el inicio de esta afección, se indican resonancias magnéticas, esta modalidad imagenológica permite el diagnóstico precoz. Otros estudios como la gammagrafía, tomografía computarizada, artrografía, ecografía también se utilizan para detectar y clasificar la gravedad de la enfermedad.

Tratamiento médico de la Enfermedad de Perthes

El objetivo del tratamiento médico es evitar la deformación ósea, si ya se han producido deformaciones, el objetivo es restaurar la congruencia articular para evitar mayores complicaciones. El abordaje terapéutico varía en cada caso, por lo tanto, no existe un método de tratamiento exclusivo para esta afección. Si existe el riesgo de una reconstrucción deformada de la cabeza femoral, existen diferentes procedimientos tanto conservadores como quirúrgicos.

Tratamiento conservador

En casos leves detectados antes de los seis años, algunos médicos consideran suficiente observar el curso de la enfermedad, y brindar alivio y protección a la articulación, mediante la indicación de:

  • Reposo deportivo (especialmente de saltos y rebotes).
  • Medicamentos: antiinflamatorios no esteroideos (AINE).
  • Inmovilizaciones y órtesis (según el caso): férula de Thomas, férula de Atlanta, yeso de Petri, yeso en espica. En la actualidad se usas más las férulas que los yesos.
  • Ayudas ortopédicas: muletas, andaderas, silla de ruedas.
  • Fisioterapia. 

Tratamiento quirúrgico

Si la terapia conservadora no ha tenido éxito o la cabeza femoral ya se ha deformado, la cirugía es la mejor opción. Normalmente, las superficies articulares de las caderas deben alinearse de manera óptima entre sí; si esta llamada congruencia ya no existe, la desalineación sólo puede corregirse a través de un procedimiento quirúrgico. Con la operación el cirujano restaura la forma del hueso con la ayuda de la osteotomía femoral. Después de la operación, la pierna no debe estar completamente cargada durante varias semanas, por lo que el doctor indica la colocación de un yeso.

Tratamiento de Fisioterapia para la Enfermedad de Perthes

En la enfermedad de Legg – Calvé - Perthes hay restricciones en los movimientos de la cadera, que desmejoran el desarrollo y la calidad de vida del niño afectado. Los tratamientos basados en fisioterapia se pueden usar en casi todas las etapas de esta afección, en las etapas iniciales se enfoca mantener la movilidad en la articulación sin presentar una carga adicional para la cabeza femoral, para permitir que se repare de manera adecuada. Teniendo en cuenta que las últimas etapas son resueltas por la mayoría de los médicos con tratamientos quirúrgicos, la fisioterapia cumple un importante papel en la rehabilitación del paciente durante el periodo preoperatorio y posoperatorio.

Tratamiento conservador

Si la etapa en la que se encuentra el niño permite la selección del tratamiento conservador, el fisioterapeuta procede a realizar una valoración exhaustiva del paciente para determinar cuál es la condición general de salud actual y las alteraciones funcionales presentes, en base a ello puede establecer los objetivos del tratamiento. Además de la presencia de dolor, en estos casos existen alteraciones en cuanto la amplitud articular, fuerza muscular y marcha del pequeño paciente. Por lo que, normalmente en mayor o menor medida, estos los objetivos a cumplir están basados en la restauración de estos factores. Para lograrlo el fisioterapeuta realiza intervenciones tales como:

  • Educación para el manejo del dolor.
  • Educación postural y ergonómica.
  • Educación para el manejo de ayudas ortopédicas.
  • Agentes físicos: termoterapia y crioterapia (la selección dependerá del criterio del fisioterapeuta).
  • Movilizaciones activas de la cadera respetando siempre los rangos dolorosos.
  • Ejercicios de estiramiento.
  • Ejercicios isométricos e isotónicos.
  • Ejercicios de equilibrio y propiocepción.
  • Reeducación de la marcha.
  • Magnetoterapia.
  • Electroanalgesia.
  • Hidroterapia.

Tratamiento preoperatorio

El tiempo de rehabilitación posquirúrgica podría verse acortado, si antes del procedimiento se trabajan los distintos rangos articulares y la activación muscular de los músculos de la cadera mediante un entrenamiento específico, además con un tratamiento preoperatorio mejorar las condiciones para que el proceso de regeneración de la cadera se lleve a cabo de manera adecuada y minimice las dolencias asociadas al posoperatorio.

Tratamiento postoperatorio

Si el abordaje médico inicial fue quirúrgico, el proceso de rehabilitación y las intervenciones realizadas varían según las fases de la rehabilitación, siendo estas las siguientes:

Fase inicial (0-2 semanas después del retiro del yeso)

  • Educación para el manejo del dolor (se mantiene hasta las fases avanzadas).
  • Educación postural y ergonómica (se mantiene hasta las fases avanzadas).
  • Educación para el manejo de ayudas ortopédicas (se mantiene hasta lograr una marcha funcional).
  • Ejercicios respiratorios.
  • Agentes físicos: termoterapia y crioterapia (la selección dependerá del criterio del fisioterapeuta).
  • Manipulaciones articulares para mantener la amplitud articular obtenida en el procedimiento.
  • Ejercicios isométricos en la rodilla y el tobillo.
  • Masaje de cicatrices y desensibilización para minimizar las adherencias (hasta la restauración completa y funcional de la piel).
  • Electroanalgesia.
  • Hidroterapia.

Fase intermedia (2-6 semanas después del retiro del yeso)

  • Ejercicios de estiramiento de los músculos de la cadera.
  • Ejercicios isométricos de la musculatura de la cadera.
  • Hidrocinesiterapia.
  • Técnicas de estiramientos pasivos para la musculatura flexora de la cadera (recto femoral e psoas-ilíaco).
  • Entrenamiento de la marcha con el dispositivo de asistencia (muletas, andaderas).
  • Continuar con masaje de cicatrices y desensibilización.
  • Ejercicios de equilibrio y propiocepción sobre superficies estables con apoyo de ambas piernas.

Fase avanzada (6-12 semanas después del retiro del yeso)

  • Cicloergómetro.
  • Ejercicios activos de amplitud articular.
  • Ejercicios de fortalecimiento de los músculos de la rodilla y la cadera, excepto los abductores de cadera.
  • Ejercicios de equilibrio y propiocepción sobre superficies estables con apoyo de la pierna no afecta.
  • Reeducación de la marcha sin uso de un dispositivo de asistencia.

Fase Prefuncional (12 semanas a 1 año después de la eliminación del yeso)

  • Ejercicios de estiramiento de la cadera, la rodilla y el tobillo.
  • Ejercicios de fortalecimiento de los músculos de la rodilla y la cadera, excepto los abductores de cadera.
  • Ejercicios de equilibrio y propiocepción con apoyo de la pierna afecta.

Fase funcional (en función de la curación y la progresión del proceso de la enfermedad)

  • Ejercicios isotónicos de cadera, rodilla y tobillo, progresando a contracciones concéntricas y excéntricas.
  • Entrenamiento funcional con una sola extremidad.
  • Ejercicios de equilibrio y propiocepción sobre superficies estables con apoyo de la pierna afecta.

La duración de la fisioterapia para la enfermedad de Perthes puede variar de un paciente a otro, por diversos factores. Pudiendo ser necesaria más allá del marco terapéutico normal y puede durar años después de la completa curación de la patología.

Ejercicios, estiramientos y otras recomendaciones para la Enfermedad de Perthes

En nuestro canal de YouTube podrás visualizar variedad de vídeos con información variada, realizados por profesionales especializados en el área ortopédica y pediátrica. Teniendo en cuenta que se trata de una afección progresiva que se desarrolla por etapas, es importante consultar con tu fisioterapeuta antes de llevar a cabo algunas de las presentes recomendaciones. Una vez aclarado esto, te dejaremos algunos vídeos que te ayudaran a incentivar una marcha funcional y a reducir las molestias en la ingle y la cadera del niño una vez haya culminado el proceso de reparación ósea:

Estiramiento y elongación de los músculos aductores

Diferentes estructuras musculares pueden resultar acortadas durante el proceso de esta patología, una de ellas son los músculos aductores. Es por ello que te recomendamos ver el siguiente vídeo, en donde obtendrás importante información sobre cómo llevar a cabo un estiramiento efectivo en los músculos aductores:

Estiramientos del músculo psoas-ilíaco - De pie y tumbado

El principal flexor de la cadera resulta ser un músculo fundamental para la biomecánica de la región lumbopélvica y de la cadera, aprende a como estirarlo correctamente de pie y sentado en el vídeo a continuación:

2 estiramientos de isquiotibiales que funcionan mejor que los estiramientos convencionales

Otros músculos afectados en el desarrollo de esta patología, resultan ser los isquiotibiales. Existen variedad de técnicas de estiramiento disponibles, sin embargo, en el siguiente vídeo te mostraremos las dos técnicas más efectivas para flexibilizar este importante grupo muscular del muslo:

5 ejercicios para fortalecer cuádriceps

Los cuádriceps resultan ser un grupo muscular importante para lograr un desarrollo eficiente de la marcha, es por ello que te dejaremos en el siguiente vídeo, una rutina progresiva de ejercicios enfocados en el fortalecimiento de este grupo muscular: 

Fortalecer el psoas y mejora la flexibilidad de cadera

En el siguiente vídeo, te presentaremos un excelente ejercicio para fortalecer el psoas y mejorar la flexibilidad de la cadera. Debemos recordar que, aunque el psoas es un flexor de cadera no es el único, algunas veces, cuando el psoas está debilitado, otro músculo realizará el movimiento, generando a largo plazo dolores y molestias.   

Ejercicio para aumentar el equilibrio y el balance de tu cuerpo

En el siguiente vídeo te mostramos un simple ejercicio para fomentar la capacidad de equilibrio y coordinación, capacidades frecuentemente alteradas posterior a la regeneración ósea de las caderas:

Pronóstico de la Enfermedad de Perthes. ¿Se cura?

El pronóstico es bastante favorable en la mayoría de los niños diagnosticados con esta afección de salud y su curación completa es posible en el transcurso de 2-5 años. Si bien algunos niños pueden tardar algunos meses en sanar, otros pequeños pacientes pueden tardar más de cinco años en regenerar completamente el tejido óseo afectado. La duración y el curso dependen, entre otras cosas, de la edad de paciente, y del alcance y la gravedad de la enfermedad. 

Por lo general, si el momento del diagnóstico se da una temprana edad (<6 años) equivale a un mejor resultado del proceso de curación. De igual manera, una terapia temprana, aumenta la probabilidad de que el tejido óseo destruido vuelva a sanar sin complicaciones. Sin embargo, en algunos casos el resultado del proceso de curación de la patología, es una deformidad de la cabeza femoral, que conlleva a la aparición temprana de coxartrosis y otras complicaciones.

Es importante destacar, que incluso después de que la enfermedad haya concluido su proceso de reparación, y el niño con este diagnóstico haya alcanzado la edad adulta, la cadera no es tan resistente como la de los demás. Para evitar el desarrollo posterior del desgaste de las articulaciones, se debe tener en cuenta que es necesario evitar las fuertes cargas sobre la articulación coxofemoral al optar por una profesión y un estilo de vida específico.