Propiocepción y equilibrio

Propiocepción y equilibrio

Los ejercicios de propiocepción y equilibrio, van siempre de la mano, ambos son cruciales para una buena recuperación y para la prevención de nuevas lesiones. Por eso, es importante conocer cuáles son los ejercicios y realizarlos.
Propiocepción y equilibrio

Propiocepción y equilibrio

Los ejercicios de propiocepción y de equilibrio, son de gran importancia una vez se ha tenido una lesión y se está realizando un trabajo de rehabilitación. Asimismo, no dejan de ser ejercicios primordiales durante la preparación y el entrenamiento de los deportistas y atletas en cualquiera de las categorías o deportes en los que se desenvuelvan, ya que son aspectos fundamentales para mantener una buena estabilidad articular, equilibrio postural y ciertas sensaciones corporales conscientes, que además nos permiten reaccionar correcta y eficazmente a desestabilizaciones provenientes del exterior.

Bases teóricas de la propiocepción y el equilibrio

Para entender mejor lo explicado anteriormente, es necesario conocer la definición de estos dos aspectos:

Propiocepción

La propiocepción se define como la capacidad que tiene nuestro cuerpo de ubicarse en el espacio aunque no se esté utilizando el sentido de la visión. Esta capacidad nos permite reaccionar adecuadamente antes los cambios posturales voluntarios o involuntarios que produzcan una desestabilización corporal.

Equilibrio

Por su parte del equilibrio se define como el conjunto de fuerzas que actúan en conjunto para mantener al cuerpo erguido bien sea que se encuentre estático o en movimiento.

Una vez hemos conocido la definición de ambos términos, podemos entender por qué resulta tan importante tomar en cuenta ambos aspectos al momento de atender a un paciente o a un deportista, bien sea en el caso de la rehabilitación, como en el caso del entrenamiento físico.

Asimismo, es importante conocer la definición de otro término importante e íntimamente relacionado con el tema, como lo es, la estabilidad.

Estabilidad

La estabilidad es la capacidad que posee el cuerpo para no perder el equilibrio así se encuentre bajo fuerzas o desestabilizaciones externas que intenten desequilibrarlo.

¿Cómo se realiza el trabajo de los ejercicios de propiocepción y equilibrio?

Una vez hemos conocido la teoría de la propiocepción y el equilibrio, podemos proceder a pasar a conocer los ejercicios que se emplean para el trabajo de ambos aspectos. Es importante mencionar que para que dicho trabajo resulte realmente efectivo, es fundamental que la intensidad del estímulo y la velocidad con que se envía la información entre el cerebro y las estructuras musculoesqueléticas sea rápida.

Es por esto, que el objetivo a alcanzar con los ejercicios de propiocepción y equilibrio, será disminuir el tiempo que transcurre entre esta actividad, para asegurar una respuesta eficaz y adecuada a las desestabilizaciones externas a las que sea sometido el cuerpo.

Esta capacidad de respuesta del cuerpo suele perderse tras lesiones en donde la señal sensorial queda afectada, como por ejemplo en esguinces de tobillo. Esto, debido a que en una lesión como esta, afecta los ligamentos, tendones, cápsulas y demás estructuras relacionadas, ya que se han visto sometidas a fuerzas superiores de las que son capaces de soportar y en consecuencia quedan distendidos (dichas estructuras son importantes elementos que contienen receptores de información propioceptiva) y que al ser lastimados de tal manera, disminuyen la velocidad con que se envía la información y por ende, se ve afectada la capacidad de respuesta del cuerpo ante estímulos externos que lo desestabilicen.

¿Entonces como trabajar la propiocepción y equilibrio una vez se han visto afectados?

Para que nuestro cuerpo vuelva a recuperar estos importantes aspectos, es necesario realizar ejercicios que le muestren nuevamente a nuestro cuerpo como procesar de nuevo de la información de manera eficaz. Para ello se realizarán:

  • Ejercicios que desestabilicen y desequilibren nuestro cuerpo. Los mismos se harán de manera progresiva, es decir, a medida que se avance en el tratamiento, se le va agregando dificultad a los ejercicios.
  • Para ello, se implementarán diferentes tipos de superficies y materiales que dificulten al paciente mantenerse en una postura estable y equilibrada, como por ejemplo plataformas, balones, bosus, conjines, etc.
  • Las posturas también irán variando, iniciando con ambas piernas, luego con una sola, etc.
  • Al aumentar la dificultad pasaremos de realizar los ejercicios de manera estática a realizarlos de manera dinámica y además aumentando las cargas.
  • Todo esto como se mencionó anteriormente se irá integrando a los ejercicios de propiocepción y equilibrio de manera progresiva, ya que de lo contrario se corre el riesgo de empeorar la lesión.

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