circulación sistémica o mayor

Definición

La circulación mayor o sistémica es un proceso largo que implica a las cámaras del corazón y a los vasos sanguíneos de todo el cuerpo, con el objetivo de llevar al sangre oxigenada hacia los tejidos que se encuentran más alejados y así permitir que todos funcionen de la mejor manera.

La sangre pasa por un proceso de oxigenación que es realizado por los vasos sanguíneos, el corazón y los pulmones, por lo que si alguna de esas estructuras se afecta todo el sistema de la circulación se verá alterado.

"La circulación de la sangre se realiza en dos partes, la menor o pulmonar que le brinda el oxígeno y la mayor o sistémica que la lleva hacia todos los tejidos del cuerpo"

¿Cómo funciona la circulación mayor?

La circulación de la sangre funciona con el impulso que genera el corazón gracias a la contracción de tejido cardíaco cuando el líquido pasa de una cámara a otra. Posteriormente, es recibido por una arteria grande que se divide en otras más pequeñas para llevar el oxígeno a los tejidos y después de regreso al corazón para que inicie la circulación pulmonar o menor.

¿Cómo ocurre la circulación mayor?

Una vez que la sangre ha salido del ventrículo derecho, ha sido oxigenada por los pulmones y ha regresado a la aurícula izquierda mediante las venas pulmonares, esta es llevada hacia el ventrículo izquierdo. Después el tejido cardíaco se contrae e impulsa la sangre hacia la aorta y de allí a los otros vasos del cuerpo que se distribuyen hacia las extremidades, tronco, cabeza y cuello.

Finalmente la sangre es recolectada por las venas cavas superior e inferior y el seno cavernoso, y la retorna hacia la aurícula derecha para comenzar de nuevo la circulación menor y realizar el intercambio de dióxido de carbono por oxígeno.

"La circulación mayor involucra a la aorta, venas cavas, aurícula derecha y ventrículo izquierdo"

¿Qué pasa si se afecta la circulación mayor?

Si se obstruyen los vasos sanguíneos, se afectan las válvulas o las cámaras del corazón, ambas circulaciones pueden verse afectadas, produciendo así alteraciones en el transporte de la sangre y en muchas ocasiones generando isquemia e incluso muerte celular de los tejidos que no son oxigenados de manera adecuada.

Por lo que encontraremos síntomas como angina de pecho, dificultad respiratoria, edemas en las extremidades, cansancio y mucha fatiga.