Vascularización

Definición

La vascularización es un término utilizado para referirse a aquellos vasos sanguíneos que se localizan en ciertos tejidos del cuerpo, por ende cuando se emplea con respecto al tejido muscular, óseo o cualquier otro, significa que son áreas del cuerpo en las que encontramos arterias, arteriolas y otras vías del sistema vascular y linfático.

Todos los tejidos de nuestro cuerpo necesitan de vasos y nervios que se encarguen de conferirle los nutrientes y la activación necesaria para que realicen sus funciones. Por eso cuando ocurren daños en alguna parte del recorrido nervioso o sanguíneo, encontraremos múltiples alteraciones en la funcionalidad de la estructura afectada.

"Es un término usado para referirse a los vasos que se localizan en tejidos u órganos del cuerpo"

¿Quién realiza la vascularización?

La vascularización es un proceso que se lleva a cabo gracias al sistema cardiovascular y linfático, por lo tanto los tejidos logran estar irrigados por la presencia de arterias, venas y por la red de estructuras que se encargan de transportar la linfa y que además absorben las sustancias de desecho que serán eliminadas posteriormente. 

¿Para qué sirve la vascularización?

Debido a la presencia de las vías sanguíneas es que los tejidos donde se encuentran pueden recibir el oxígeno proveniente de la circulación pulmonar y sistémica, entonces son parte del proceso que cumple el sistema cardiovascular para irrigar a todas las estructuras del cuerpo y que así puedan ejercer su función.

¿Por qué es importante la vascularización de los tejidos?

Cuando una arteria no logra transportar y llevar oxígeno hacia los músculos, huesos y estructuras del sistema nervioso, estas células no pueden sobrevivir y por ende tampoco cumplen con su función característica, llegando así a afectar la salud de la persona porque las zonas alteradas no trabajan de manera adecuada.

"Cuando la vascularización se afecta los tejidos no son capaces de recibir oxígeno, lo que puede producir muerte tisular"

Entonces, en las personas que presenten obstrucción o cualquier enfermedad que impida el transito del flujo de sangre necesario para que las células sobrevivan, sus tejidos comenzarán a morir, llegando a producir un proceso patológico denominado necrosis y apoptosis celular.