Reflejo extensor cruzado

Definición

El reflejo extensor cruzado es un tipo de respuesta motora que se produce ante la estimulación táctil de una extremidad inferior. Este al igual que otros reflejos, es un indicativo de la adecuada integración y desarrollo del sistema nervioso central.

Los reflejos son un efecto fisiológico que se presentan en el cuerpo humano, como respuesta automática e involuntaria ante un estímulo. Estas respuestas se pueden clasificar en osteotendinosos, patológicos, adquiridos y primitivos dependiendo de las características que presentan.

"Es un reflejo que forma parte de los estímulos táctiles y es regulado por la médula espinal"

¿Cuáles son las características del reflejo extensor cruzado?

Este tipo de reflejo, como es considerado un estímulo táctil, tiene como principal característica que solo se presentan con la presión y la colocación del bebé en la posición correcta, la cual es decúbito supino, posterior se sujeta un miembro inferior y se realiza la maniobra correspondiente.

¿Cómo se valora el reflejo extensor cruzado?

Los pasos a seguir para valorar la respuesta correcta de este tipo de reflejo son los siguientes:

  • Se procede a mantener una extremidad inferior con la rodilla en extensión.
  • Se presiona la planta del pie.
  • Lo anterior, desencadena extensión y aducción del miembro inferior contrario.
  • Debe ser realizado en ambas piernas.
  • La respuesta debe ser con movimientos simétricos.

¿Cuándo aparece el reflejo extensor cruzado?

Todos los reflejos dependiendo del tipo de estímulo, pasan por la modulación y la integración en alguna estructura del sistema nervioso central, en el caso de este y todos los demás táctiles son mediados por la médula espinal. Por tal razón, aparecen durante el primer mes de nacido hasta llegar a ser parte del desarrollo.

"Aparece desde el nacimiento y desaparece aproximadamente a la sexta semana"

¿Cuándo desaparece el reflejo extensor cruzado?

Una vez que son integrados por los centros superiores, este reflejo pasa a desaparecer aproximadamente a la sexta semana. Por lo tanto, cuando no desaparece puede ser indicativo de un daño neurológico.