Interlínea de Lisfranc

Definición

La interlínea de Lisfranc, es una línea articular con forma oblicua e irregular, que describe el inicio y final de la división del pie, es decir, este trazo fragmenta al pie en dos zonas; estas son el antepié y el retropié. Los huesos metatarsianos y falanges corresponden al antepié y los huesos del tarso (astrágalo, cuboides, calcáneo, escafoides y las cuñas) pertenecen al retropié.

Cuándo a nivel médico se requiere la amputación de una zona parcial del pie, encontramos una línea entre el tarso y el metatarso, que es utilizada como referencia para el correcto procedimiento quirúrgico. Esta es la zona conocida como articulación o interlínea de Lisfranc.

“Esta línea también es conocida como articulación de Lisfranc, y está formada por la unión entre la segunda fila del tarso con la base de los metatarsianos”

¿Qué significa Lisfranc?

El término Lisfranc proviene de la primera persona que lo describió, es decir, del médico francés, llamado Jacques Lisfranc de Saint-Martin. Este personaje se encargó de darle nombre a diferentes estructuras y a la técnica de amputación parcial del pie.

¿Dónde está la interlínea de Lisfranc?

La interlínea, está ubicada en la extremidad inferior distal (pie), comienza en la primera cuña y el primer metatarsiano, y finaliza entre el cuboides y el último metatarsiano.

“Ubicada entre la base de los metatarsianos y la fila del tarso”

¿Qué función tiene la interlínea de Lisfranc?

La interlínea de Lisfranc, a parte de servir como división anatómica del pie, es una identificación de la línea por la que se realiza una amputación parcial del pie. Además, gracias a esta línea los huesos implicados se ajustan perfectamente, para colaborar con la biomecánica del pie. 

¿Qué lesiones afectan a la interlínea de Lisfranc?

La principal lesión que encontramos en la interlínea de Lisfranc es la fractura, seguida de la luxación, y finalizando con el esguince. Estos problemas afectan a los huesos y a las estructuras adyacentes, ocasionando como síntomas: dolor, edema, cambios en la coloración, aumento de temperatura, alteraciones de la marcha y cambios en la rutina de actividades diarias.

“Las lesiones más frecuentes son fracturas, esguinces y luxaciones”

Tanto la fractura, como la lesión que causa luxación y el esguince necesitan de un diagnóstico médico, y de un posterior tratamiento fisioterapéutico, enfocado en disminuir los síntomas, fortalecer la musculatura y los tejidos distendidos (ligamento); todo con la finalidad de que la articulación o articulaciones afectadas se mantengan estables y se puedan ejecutar los movimientos del pie y del tobillo. 

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