El estrés y el descanso.

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En este artículo te hablaremos del estrés y del cansancio, y de cómo ambas se relacionan.

A la hora de evaluar nuestro nivel de energía y vitalidad deberíamos de entender que tenemos 2 tipos de energía: la energía superficial y la profunda.

¿A qué le llamamos energía superficial y profunda, en qué se diferencian?

La energía superficial, es aquella que vemos y apreciamos a la hora de las actividades de la vida diaria: al hacer ejercicio, cuando trabajamos, cuando nos aseamos, incluso cuando nos alimentamos, entre muchas otras actividades de nuestro día a día.

Cuando aumentamos el uso de esta energía superficial, bien por obligaciones socio-laborales, por nuestro carácter tendente a auto-exprimirse, o por alimentos (café, chocolate, azúcares...) y otra sustancias estimulantes, tenemos la sensación externa de poseer gran cantidad de energía, pero el resultado final es el de agotamiento de otro tipo de energía, la energía profunda, que sólo tendríamos que usar en momentos puntuales. Esta energía profunda reside en el riñón (según la teoría de la medicina oriental, lo cual, si lo adaptamos a la realidad es cierto: en los riñones se encuentran las glándulas suprarrenales, encargadas de la segregación de distintas hormonas que regulan nuestro metabolismo celular) y que es la que nos hará vivir mejor y más tiempo.

Cuando nos sentimos descompuestos, constipados, tenemos gripe, y sobre todo si hay fiebre, el grado de energía superficial es muy bajo, como si el organismo quisiera reservar todas las energías para dedicarse a luchar contra el invasor que provoca ese proceso febril. De hecho, esto es lo que se encuentran haciendo todas las células de nuestro cuerpo: buscando la manera de combatir y eliminar la enfermedad. Es por eso que no es recomendable cortar estos procesos con medicamentos que bajan la fiebre y que consiguen recuperar la energía superficial de forma forzada y artificial, haciendo que el paciente se sienta aparentemente bien, pero que no han hecho más que frenar la capacidad de defensiva del organismo. Inclusive, en países como Holanda los médicos tienen más que claro que la fiebre es un proceso natural, que el cuerpo necesita para inmunizarse y acabar él mismo con la infección, y en vez de administrar fármacos antitérmicos para cortar la fiebre lo que hacen es determinar y vigilar el agente patógeno, a la vez de aconsejar a la persona sobre las cosas que puede realizar para que sea más llevadera la fiebre.

Recordemos que cada vez que estimulamos nuestro nivel de energía superficial, sobre todo de forma artificial con café, chocolate o cualquier droga estimulante, tendremos una placentera sensación de energía superficial, pero estaremos obligándonos a gastar las reservas de energía profunda.

¿El ejercicio físico agota mis reservas de energía?

Es válido pensar que el ejercicio, al exigir una demanda mayor de energía pueda hacernos daño al agotar nuestra energía superficial. Sin embargo, el ejercicio físico deja una agradable sensación de cansancio y relajación, de baja energía superficial, que estimula durante el descanso posterior una recarga más intensa y, en este sentido, durante el sueño es cuando más baja la energía superficial, pero es también cuando más recuperamos la energía profunda. Robar horas al sueño supone más gasto y menos recuperación, hecho que acabamos pagando tarde o temprano.

Estrés y energía 

En muchas ocasiones, los pacientes aprecian que durante un proceso de estrés prolongado, incluso con pérdida importante de horas de sueño, mantienen una satisfactoria energía superficial de la que disponen para trabajar. Esto supone tomar prestado parte de la energía profunda de la que disponemos, pero el paciente debe de comprender que lo natural es devolver el préstamo.

Cuando acaba el estrés, el nivel de energía superficial disminuirá bruscamente y el paciente se quejara: “sí, ahora que ha pasado todo, estoy agotado...”, “parece que cuanto más duermo, más cansado estoy”, y será cuando más somatizará el esfuerzo realizado por el riñón en los últimos meses (por ejemplo, con lumbalgias que si se tratan con antiinflamatorios se corre el riesgo de cerrar en falso el proceso de recuperación).

Este agotamiento aparente, no está más que manifestando el deseo de nuestro organismo de descansar para seguir recuperándose, hay que vivirlo con paciencia y naturalidad y ayudar al organismo con una buena dieta, algo de ejercicio, plantas medicinales y no cayendo nunca en la tentación de atajar el camino con estimulantes artificiales (aquí no nos referimos al café o al chocolate, sino a las bebidas energéticas).

ESTRÉS (por Roberto Junquera

En éste video te explicamos una teoría que proviene de la medicina china, que explica muy bien cómo nuestro organismo se ve afectado por las emociones, específicamente en éste vídeo hablamos de cómo nos afecta el estrés, y cómo a través de las alteraciones de nuestros distintos órganos los problemas se exteriorizan o reflejan en la espalda.

Conclusiones de éste artículo

Como en otros artículos, vamos a dejarte lo más resaltante de lo que acabas de leer, para que puedas tomar nota de todo:

  • Existen 2 tipos de energía en nuestro cuerpo: la energía superficial (que es la energía que utilizamos para realizar nuestras actividades de la vida diaria) y la energía profunda (que es nuestra especie de reserva, y según la medicina oriental, está contenida en el riñón).
  • La energía superficial es la que utilizamos día a día. Un abuso de la energía superficial nos obliga a utilizar la energía profunda.
  • La energía profunda no debe ser utilizada, salvo en situaciones puntuales.
  • Al utilizar sustancias estimulantes (tales como el café, el chocolate, bebidas energéticas, etc.) nos encontramos con mucha más energía superficial, sin embargo estamos utilizando energía proveniente de nuestra energía profunda.
  • El descanso es la hora en la que realmente podemos recuperar nuestra energía perdida.
  • El ejercicio físico agota nuestra energía superficial, pero a pesar de esto la recarga de energía a la hora de descansar es mucho más intensa.
  • Cuando hemos agotado nuestras reservas de energía profunda y descansamos nos sentimos agotados igualmente. Este es el mecanismo que tiene nuestro cuerpo de avisarnos que todavía hace falta un poco más de descanso.

(del libro de Roberto Junquera “El estrés, otras alteraciones emocionales, y tu dolor de espalda")

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