Osteopatía y la mal oclusión

Osteopatía y la mal oclusión
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(h2) Fisiobullet
(h3) Punto grueso

La relación existente entre el sistema oclusión-deglución y la actitud postural es ahora aceptada a nivel científico: una mala oclusión puede condicionar la postura es un concepto ahora innegable. Por mal oclusión se entiende un apoyo no equilibrado entre la mandíbula superior y la inferior, tanto del punto de vista muscular como anatómico.

Hay que decir que los problemas de oclusión y deglución, así como los dientes, la mandíbula, la articulación temporo-mandibular, juegan un papel muy importante en la postura corporal, como también la lengua, el hueso hioides y el raquis cervical superior (me refiero a la primera y segunda vértebra cervical). Si hay un desequilibrio entre estos componentes, es fácil la aparición de síntomas dolorosos como, cervicalgias crónicas, dolor de hombros, cefaleas, vértigos, dolor en las dorsales, lumbares etc. Por lo tanto, un cuadro clínico muy variable en sus manifestaciones y difícil de diagnosticar que a menudo provoca un alto consumo fármacos anti-inflamatorios y analgésicos.

Oclusión y deporte

Un trabajo muy interesante se ha hecho sobre deportistas. Estos estudios han demostrado la existencia de la relación entre la oclusión y el rendimiento deportivo (1): mejorando el conjunto articulación temporo-mandibular, hueso hioides, lengua y cervicales superiores mediante técnicas osteopáticas y restableciendo una mejor relación oclusión-deglución, se encontró una mejora general de la velocidad, de la fuerza muscular explosiva y de la coordinación motora, por no hablar de la reducción de los infortunios o lesiones musculares. Por el contrario trabajando con los atletas con una buena oclusión-deglución, no se han encontrado diferencias significativas.

Es obvio que no todas las disfunciones del sistema oclusión-deglución pueden ser resueltas por la osteopatía y que muchas veces será necesario un tratamiento odontológico; sin embargo incluso en los casos más importantes la osteopatía puede ser un válido apoyo.

Algunas pruebas utilizadas para evidenciar una disfunción de oclusión

Existen varias pruebas para evidenciar una disfunción del sistema estomatognático (2). Aquí te nombraremos y explicaremos 3 de ellas:

Test de Meersseman

Test desarrollado por Jean Pierre Meersseman, quiropráctico belga de renombre mundial. El test que desarrolló seguramente será el más utilizado para resaltar una eventual influencia de la boca en la postura del cuerpo.

En su prueba, Meersseman introduce unos rollos de algodón en la boca con el fin de eliminar la oclusión y valora los eventuales cambios posturales: si tenemos un problema postural que deriva de los dientes, podemos destacar los cambios simplemente anulando la información que proviene de los dientes mismos y ver el resto del cuerpo como se adapta. Primero hay que cerrar todos los espacios resultantes de las extracciones dentales pasadas para evitar que durante la deglución la lengua pueda herniarse en esa zona llevándose consigo el hueso hioides con todas sus inserciones musculares; esto se puede hacer con los mismos rollos de algodón o con cera. Se pasa entonces a apoyar unos rollos de algodón sobre los dientes inferiores, detrás de los caninos, buscando de centrar la línea mediana. Se hace caminar al paciente y lo hacemos deglutir dos o tres veces y luego se vuelve a revisar desde el punto de vista postural. En este punto puede haber tres posibles correlaciones.

  1. Correlación descendente pura: las alteraciones posturales, que dependen de la boca, en tal medida que trabajando en la boca podríamos tener una modifica de la postura y de eventuales síntomas dolorosos. En esta eventualidad, en algunos casos, el trabajo de terapia manual no es suficiente y es necesario también el dentista.
  2. Correlación ascendente pura: todo depende de la columna vertebral y con los rollos en la boca, no cambia nada. En este caso será determinante la intervención del osteópata para liberar las restricciones de movilidad más importantes y ver cómo cambia su postura.
  3. Correlación mixta: hay unos factores oclusales y unos vertebrales, fasciales, musculares, cráneo-sacrales etc. Que influyen en una determinada actitud postural.

El test de Meersseman tiene la limitación de solo detectar fallos de origen dental y articulación temporo-mandibular. En cambio no evidencia, disfunciones a cargo de la lengua, del hueso hioides y de la cremallera cráneo-cervical.

Test de fuerza muscular

Otra prueba interesante que nos dirige hacia problemáticas oclusales y que se utiliza en la kinesiología aplicada, es la que se basa en la prueba muscular: es suficiente testar la fuerza muscular de un músculo o de la extremidad superior y/o inferior, (en general se utiliza para la extremidad superior el deltoides, mientras para la extremidad inferior, el ílio-psoas o el tensor de la fascia lata), detectar, es decir, subjetivamente su fuerza con la boca abierta, a fin de eliminar toda la información que proviene de la boca (un poco como se hace con el test de Meersseman por medio de las cuñas de algodón colocadas entre los arcos dentarios) y luego con la boca cerrada apretando los dientes y ver si en este último caso se percibe una variación inmediata de la fuerza del músculo examinado.

Por supuesto el paciente nota la disminución de fuerza; por ejemplo, se me ocurrió hacer la prueba, en algunos jugadores profesionales de rugby que parecían muy fuertes con la boca abierta, tanto de no conseguir moverles mínimamente el brazo, en cambio después, mientras apretaban los dientes, aplicando la misma fuerza de antes sobre el brazo, literalmente se derrumbaban y es justo el caso de decir “se quedaban con la boca abierta”.

Esta prueba ejecutada correctamente permite discriminar entre sujetos con mala oclusión de los “normales”. Esta después en el osteópata entender sobre que estructura trabajar para permitir al organismo recuperar el mayor equilibrio posible. El test muscular tiene la ventaja de ser fácilmente repetible (por lo tanto es fácil verificar el cambio entre antes y después), proporciona una respuesta instantánea y permite además, mediante oportunas medidas, poner en relación la boca con otra área del cuerpo afectada, por ejemplo, con la lumbar y entender si una influye en la otra.

Test de deglución atípica

Otra prueba útil y simple para aplicar es el de la “deglución atípica”: apretamos delicadamente el labio inferior del sujeto con dos dedos y le pedimos que trague la saliva; si al tragar la saliva arrastra el labio inferior hacia el interior, querrá decir que tiene una disfunción funcional sobre el automatismo del descenso de la laringe. Personas con este tipo de deglución traccionarán continuamente a nivel cervical durante la deglución viéndose obligadas a adelantar la columna cervical por lo que tendrán presumiblemente una cervicalgia crónica y se podrá manipular eternamente, pero hasta que no se resuelva el origen, las tensiones cervicales se mantendrán.

Conclusión de este artículo

Concluyo diciendo que a menudo muchos de nosotros, se resignan a vivir con ciertos dolores que limitan la calidad de vida cuando, a veces, el remedio es posible en un corto tiempo, simplemente actuando sobre el origen del problema.

Osteópata por la Michigan State University en el College of Osteopathic Medicine, inscrita en la (AACOM)

Referencias Bibliográficas

  1. https://www.journalofosteopathicmedicine.com/article/S1746-0689(12)00051-X/fulltext
  2. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20226365
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comentarios (1)

Comentario

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Lidia García Muñoz

Me quito el sombrero ante su artículo. Siendo humilde le confieso que será de gran utilidad para mi clínica diaria esta información!! 

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