Rotura de menisco

Rotura de menisco

La rotura de menisco tendrá un tratamiento diferente según sea el grado de lesión y su ubicación. Podemos encontrar tratamiento conservador (fisioterapia) y tratamiento quirúrgico.
Rotura de menisco

Rotura de menisco

Rotura de menisco

Las lesiones de rodilla son variadas y muchas tienen características parecidas, para llegar a un diagnóstico acertado es necesario realizar una buena exploración clínica. Entre las lesiones que podemos encontrar en la rodilla tenemos la rotura del menisco, esta lesión es muy común en el deporte, aunque también puede padecerla la población general.

Qué es la rotura de menisco

Los meniscos son estructuras con forma de media luna o “C” que se encuentran entre el fémur y la tibia. Estas pequeñas estructuras se encargan de amortiguar los impactos y mejorar la congruencia articular de estos dos huesos, por ende, mejoran la estabilidad de la articulación y la distribución de las presiones que la rodilla debe soportar.

La rotura del menisco es un desgarro en esta estructura fibrocartilaginosa. Este desgarro tiene diferentes tipos.

Tipos de rotura de menisco 

El menisco se puede lesionar de diferentes maneras, algunos de los tipos de rotura de meniscos son:

  • Longitudinal
  • Asa de cubo
  • Fragmento
  • De cuerno
  • Transversa

Otra forma de clasificar las roturas de menisco es la siguiente:

  • Roturas inestables, como la de asa de cubo: en este tipo de rotura una parte del menisco se ha separado y se interpone en la articulación.
  • Rotura en hoja de libro: Este tipo de roturas ocurren paralelas a la superficie del menisco. Son de tipo horizontales, es decir, el menisco se separa en dos mitades (superior e inferior)
  • Rotura degenerativa: son los meniscos que se ha ido deteriorando con el paso de la edad.
  • Rotura de intrasustancia: es cuando la parte interna del menisco se va degenerando, pero la parte externa no está muy afectada.

Causas de la rotura de menisco

El riesgo de una rotura de menisco es grande para los deportistas, en particular aquellos que realizan cambios de direcciones bruscos: futbolistas basquetbolistas, tenistas, entre otros. Las causas de una rotura de menisco son variadas, entre ellas tenemos las siguientes:

  • Aplastamiento: Ocurre cuando hay un aumento de presión repentino que el menisco no puede soportar, como por ejemplo la caída luego de un salto.
  • Mantener la posición de cuclillas por un tiempo prolongado
  • Rotación repentina de la rodilla: realizar un movimiento de pivote, frenar o girar repentinamente.
  • Una repentina hiperextensión de la rodilla, específicamente el movimiento de patear el balón con una fuerza máxima, pero fallar. Este movimiento genera un desequilibrio en la actividad de flexores, extensores y rotadores de rodilla.  
  • Desgaste del menisco debido al envejecimiento natural.

Conoce lo que supone una rotura de menisco, sus causas, consecuencias y tratamiento (infografía)

La rotura de meniscos es una lesión muy común en el ámbito deportivo. En esta infografía encontrarás toda la información que necesitas para conocer qué es una rotura de meniscos, cuáles son sus causas, consecuencias y el tratamiento que debes seguir.  

Síntomas de la rotura de menisco

Los síntomas de una rotura de menisco varían según el tipo de rotura del menisco. Entre los síntomas de una rotura de menisco aguda tenemos los siguientes:

  • Chasquido seguido de un dolor agudo:  esto ocurre cuando la causa fue traumática.
  • Bloqueo de la articulación: pérdida de la capacidad de extender o flexionar la rodilla,
  • Marcha limitada por el dolor: el paciente modifica el patrón de marcha normal para disminuir el dolor
  •  Inflamación de la rodilla: hay presencia de líquido sinovial.

Síntomas de una rotura de menisco de tipo degenerativo

Una rotura de menisco de tipo degenerativo tiene las siguientes características:

  • Presencia de dolor en los últimos grados del movimiento
  • Dolor al caminar: modificación de la marcha normal para disminuir el dolor.
  • Sensación de bloqueo de la rodilla: dificultad para extender la rodilla por completo.
  • Inflamación de la articulación de la rodilla (no siempre)

Diagnóstico de la rotura de menisco

El diagnóstico inicial de una rotura de meniscos lo puede realizar un médico o un fisioterapeuta a través de una evaluación clínica. Durante la evaluación, gracias a los signos, los síntomas y diferentes pruebas especiales se puede comprobar la presencia de una rotura meniscal.

De igual forma se solicita exámenes de imágenes (resonancia magnética) para evaluar qué tipo de lesión meniscal sufre la persona. Esto es de gran importancia porque el tratamiento de la rotura de menisco varía según el tipo de rotura.   

Tratamiento médico de la rotura de menisco

Dependiendo del tipo de rotura, el tratamiento médico varía. Si la rotura meniscal tiene potencial para recuperarse con un tratamiento conservador, el médico enviará al paciente con un fisioterapeuta y recetará medicamentos analgésicos para ayudar con el dolor.

En el caso de una rotura meniscal que no se puede tratar a través de la fisioterapia, se procederá a una intervención quirúrgica, La intervención más utilizada actualmente es la meniscectomía parcial o selectiva. Consiste en extraer los fragmentos del menisco que estén dañados y se deja la parte sana, de esta forma se evita la artritis de rodilla que generaba una meniscectomía completa.  

Posterior a la operación el paciente va a requerir de sesiones de fisioterapia.

Tratamiento de fisioterapia de la rotura de menisco

Al igual que el tratamiento médico, el tratamiento en fisioterapia varía según el tipo de rotura meniscal. Algunos de nuestros objetivos en la recuperación de una rotura de meniscos serán:

  • Disminuir el dolor y la inflamación: uso la crioterapia, aplicación del emplasto de arcilla, uso del tens, entre otros.
  • Recuperar rango de movimiento articular: en el caso de un tratamiento quirúrgico, debemos recordar que la movilización precoz favorecerá considerablemente una rápida recuperación.
  • Tratamiento de cicatrices (si el tratamiento fue quirúrgico).
  • Recuperar la fuerza muscular perdida: estos ejercicios serán progresivos. En una recuperación de tipo conservador pueden comenzarse a realizar desde el comienzo. Para una recuperación de tratamiento quirúrgico debemos esperar un poco, respetando la reparación tisular.
  • Trabajar la propiocepción: la dificultad de estos ejercicios irá aumentando a lo largo de las terapias.
  • Mejorar la estabilidad de la rodilla.