Principios básicos para la movilización y transferencia de pacientes

Principios básicos para la movilización y transferencia de pacientes
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Muchas personas trabajan o están al cargo de enfermos o ancianos con altos grados de dependencia y que necesitan entre otras cosas ayuda para las movilizaciones, cambios de postura o traslados de la cama a la silla etc...

La movilización y traslados no deben ser una actividad que lleve al agotamiento, ni mucho menos a lesiones y riesgos para el paciente ni el cuidador o fisioterapeuta. Para lograrlo, es necesario considerar una serie de principios básicos:

Adaptación del medio

Si en el medio de trabajo realizamos los cambios que consideremos necesarios para hacer posibles determinados desplazamientos, movilizaciones y transferencias se mejorará la situación global del paciente, ya que con esto podrá desenvolverse y desplazarse con mayor autonomía.  De esta manera, se mejora la situación del fisioterapeuta, ya que empleando el mínimo esfuerzo posible, podrá manejar al paciente y realizar las distintas movilizaciones y cuidados reduciendo así la probabilidad de dañar al paciente y lesionarse.

Paciente colaborador

Entre más activo sea el paciente, mejor será su pronóstico y recuperación. Si el grado de enfermedad o  dependencia lo permite hay que incentivar al paciente para que participe activamente, permitiéndole así mejorar las capacidades de movimiento que aún posea logrando una mejor calidad de vida.

Orientación al paciente

La desorientación es una de las complicaciones asociadas a la inmovilidad cuyos motivos son muy variados y podemos evitar una parte de ellos mediante tres medidas importantes:

  • Iniciar cualquier manejo del paciente dirigiéndonos amablemente y pidiéndole que mire en la dirección en la que se le va a girar o si le resulta complicado ayudarlo girándole la cabeza. El motivo de esto es muy sencillo, al movernos la cabeza siempre nos indica la dirección en la que lo estamos haciendo, acompañando al resto del cuerpo y como guía cuando se cambia el sentido o la dirección en la que realizamos el movimiento.
  • Es de suma importancia emplear términos comunes y concretos al paciente y sus familiares, y no usar palabras que pueden resultar difíciles de entender como izquierda o derecha, si la lateralidad no está bien definida, en cambio, usar referencias concretas por ejemplo que se encuentran en la habitación, como puertas, ventanas, espejos o hasta personas.
  • Al movilizar al paciente, hacerlo de forma que se desplace sobre una superficie de apoyo, así propiciaremos la propiocepción.

Tratamiento individualizado con un único Fisioterapeuta

Entre las ventajas de trabajar con el mismo Fisioterapeuta encontramos la empatía generada cuando el trato es individualizado, la información dada será más clara para el paciente cuando proviene de una sola persona. En cambio cuando hay dos o más fisioterapeutas, la información se desvía por conversaciones que no siempre incluyen al paciente o su padecimiento actual lo que lleva a una disminución de la concentración tanto del paciente como del fisioterapeuta

El contacto como principal movilización

La principal herramienta de trabajo del fisioterapeuta son sus manos del fisioterapeuta ya que contactan con el cuerpo del paciente, indicándole cuando sea necesario, qué y cómo debe hacer el movimiento. La información será más clara entre mayor sea la superficie de la mano que contacta con la extremidad a tratar o cuerpo del paciente.

Hablar poco

Como lo menciono en el punto anterior, la información principal debe ser vía táctil. Con hablar poco no nos referimos a no hablar de nada con el paciente, sino a que la información hablada que se le dé al paciente tiene que ser clara, concisa, breve, y sobre todo, simultánea y paralela a la ejecución del movimiento.Antes de realizar la movilización se le debe explicar con lujo de detalle en qué consistirá el procedimiento al paciente, y sólo cuando haya entendido en qué consistirá la movilización proceder a realizarla (si es necesario se debe repasar varias veces la movilización antes de ejecutarla, es siempre bueno verificar que el paciente haya entendido el paso a paso de la movilización). Atención: los comandos de voz cuando se realiza una movilización deben de decirse en voz alta en todo momento, para evitar confusiones.

Moverse simultáneamente y en dirección al desplazamiento

Esto facilitará el trabajo y el esfuerzo del fisioterapeuta empleado en la terapia, aplicará menos fuerza por el aprovechamiento de la energía cinética y las palancas que hacen al efectuar los distintos movimientos. Ayudará también a una mejor transmisión de la información y sensación de movimiento.

La postura del fisioterapeuta

El fisioterapeuta deberá mantenerse erguido con la espalda recta para distribuir las cargas que actúan sobre su espalda de manera vertical y de esta manera evitar trastornos de postura y contracturas musculares.

  • Siempre situarse en el lado hacia donde se va a mover el paciente, independientemente de si el movimiento lo efectúa el paciente por sí solo o con ayuda  del fisioterapeuta.
  • Tener postura cómoda con los pies separados y uno ligeramente más adelante que el otro para una buena base de sustentación y una postura más estable.
  • Rodillas con ángulo de ligera flexión ya que así será más cómodo y sencillo aumentar flexión o extensión según los movimientos a realizar con el paciente.

Movilizar al paciente imitando el movimiento corporal humano

Realizar los movimientos intentando imitar el movimiento de nuestro cuerpo, siguiendo los principios básicos que se expusieron anteriormente.

Mover el cuerpo por partes/bloques

No es recomendado en ningún caso realizar el desplazamiento de todo el cuerpo del paciente, se debe hacer por partes, iniciando con las extremidades o regiones corporales con más peso de una en una y siempre en dirección al movimiento, hacerlo lentamente y poco a poco en pequeños movimientos en la dirección adecuada para facilitar el trabajo y reducir esfuerzos del paciente y del fisioterapeuta.

Evitar levantar pesos

Se debe evitar cargar el paciente levantándolo completo. Levantar todo el peso de un paciente es un esfuerzo muy grande para el fisioterapeuta, sobre todo para aquellos que son mucho más pequeños o de una contextura menor que el paciente. Levantar todo el peso del paciente para realizar una movilización representa un riesgo: si se pierde el equilibrio tanto el paciente como el fisioterapeuta pueden caer y lesionarse; además de que el fisioterapeuta puede sufrir una lesión grave de la columna si maneja un peso excesivo o puede lastimar al paciente. Es por ello que el desplazamiento requiere, como regla fundamental, de la colaboración tanto del terapeuta como del paciente. 

No producir dolor al paciente

En ningún caso las transferencias y movilizaciones deben ser dolorosas o traumáticas para el paciente. Es necesario realizarlas correctamente y con conocimiento de las zonas del cuerpo especialmente sensibles al dolor como las que permiten la movilidad corporal: cuello, cadera, cintura y hombros. De ser posible se debe evitar movilizar desde éstas zonas, es preferible movilizar desde pelvis, piernas, brazos, tronco y cabeza ya que estas zonas son menos sensibles al dolor y más resistentes.

Mantener alineado el cuerpo del paciente

Las úlceras por presión son lesiones en la piel que cursan con pérdida de sustancia cutánea, se dan principalmente por malas posturas al estar en cama durante un tiempo prolongado. Para evitar su aparición el paciente debe mantenerse en movimiento, hacer descargas de peso y giros hacia lateral, si el cuerpo del paciente está en la postura adecuada, el peso se desplazará vertical en la superficie de apoyo permitiendo al esqueleto a distribuir el peso correctamente sin someterse a sobreesfuerzos.

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