Valoración y entrenamiento de fuerza en rehabilitación cardiaca

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Valoración y entrenamiento de fuerza en rehabilitación cardiaca
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La enfermedad coronaria es la primera causa de muerte a nivel mundial que afecta tanto a hombres como a mujeres, y también es la primera causa de incapacidad física, principalmente en el sector de los ancianos (grupo en constante crecimiento).

El sedentarismo es el mayor factor de riesgo para padecer enfermedad coronaria (EC).Se estima un riesgo relativo de muerte de 1,9 veces más alto en las personas sedentarias con respecto a los grupos físicamente activos.

El ejercicio mejora la función cardiorespiratoria en diversas situaciones, tanto en individuos sanos como en pacientes coronarios, así como la relación inversa que existe entre la capacidad de realizar actividad física y la enfermedad coronaria.

Los programas de rehabilitación cardiaca han sido infrautilizados por los pacientes con cardiopatía coronaria, según una encuesta reciente, se ha observado que tan solo el 28% de los pacientes recibió consejo médico para desarrollo un programa de entrenamiento, por otro lado, solo a 4 de cada 10 de estos, se les proporciona ayuda a la hora de establecer un programa de ejercicio.

Los programas de rehabilitación cardíaca son eficaces porque producen adaptaciones como: aumento del gasto cardíaco y del consumo de oxígeno, incremento del retorno venoso, aumento de la contractibilidad del miocardio y la disminución de las resistencias periféricas.

El deterioro miocárdico produce una disminución de la capacidad funcional que puede ser utilizada como método de valoración clínica y pronóstica. Esta pérdida de capacidad física es debida a una disminución del gasto cardíaco en reposo, que no se incrementa adecuadamente durante la actividad física por diversas causas (insuficiencia cronotropa relativa, disminución de la contractilidad, etc).

Valoración cardiovascular:

  • Reconocimiento básico: Se compone de la valoración de los antecedentes patológicos personales y familiares, actividad deportiva realizada, exploración física, electrocardiograma de reposo, pruebas de esfuerzo y valoración de la capacidad funcional.
  • ECG: (Electrocardiograma). Es útil para valorar muchos aspectos como el ritmo cardiaco o los cambios isquémicos basales, que es importante documentar para comparar en el futuro si fuese necesario.
  • Prueba ergométrica graduada: (Electrocardiograma de esfuerzo). Es la prueba más importante para detectar una cardiopatía oculta en deportistas, especialmente en individuos asintomáticos con baja probabilidad de presentar una enfermedad arteriar coronaria como son los menores de 30 años.
  1. Con esta prueba  podemos determinar el alto riesgo que tiene ese paciente de tener arritmias, insuficiencia cardíaca, edema agudo de pulmón.
  2. También nos ayuda a determinar la capacidad de ejercicio (consumo máximo de oxígeno, capacidad funcional cardiovascular y respiratoria..).
  3. Respuesta de la frecuencia máxima
  4. Prescripción del ejercicio.
  • Reconocimiento cardiológico avanzado: se debe realizar para completar el reconocimiento cardiológico básico con otras exploraciones complementarias como por ejemplo: ecocardiograma-doppler (permite identificar la enfermedad cardiovascular sospechada en el paciente mediante imágenes mono y bidimensionales de la estructura del miocardio, válvulas, grandes vasos y del pericardio).
  • Eco estrés con dobutamina: permite valorar el comportamiento de la función ventricular con el estrés, en pacientes que presentan limitación para realizar esfuerzos físicos.
  • Holter: (registro electrocardiográfico de larga duración). Puede ser necesario para el estudio de determinadas situaciones clínicas de presentación discontinua u ocasional. Se subdivide en dos clases:
  • Clase I de la AHA: Palpitaciones, síncope y mareo.
  • Case II de AHA: disnea, dolor torácico o fatiga.

Enfermedad coronaria y actividad física.

La adaptación cardiovascular al ejercicio es el conjunto de modificaciones derivadas de la práctica de una actividad física de suficiente intensidad y frecuencia.

Los ejercicios se pueden clasificar en isométricos (estáticos) o isotónicos (dinámicos) produciendo diferentes efectos sobre el organismo. El ejercicio isométrico favorece el desarrollo muscular y aumenta la presión arterial, por lo tanto, no es recomendable para pacientes con una enfermedad coronaria. Estos pacientes deben realizar ejercicios dinámicos, con repetición frecuente de movimientos de baja resistencia que implican grandes masas musculares como: caminar, correr, nadar, montar en bicicleta, etc. Con estos ejercicios la presión arterial sistólica aumenta pero la presiones diastólicas y media no se modifican, por ello estos pacientes los toleran bien.

La presión arterial y la frecuencia cardiaca, tanto de las personas sanas que realizan actividad física regular como de los pacientes coronarios entrenados son más bajas, lo que ayuda a un mejor estado funcional.

El entrenamiento aeróbico aumenta la capacidad funcional y el consumo de oxígeno a cualquier nivel de ejercicio de intensidad submáxima, lo que implica un menor trabajo cardíaco.

La prescripción del ejercicio no debe realizarse sin un reconocimiento médico, en el que se tenga en cuenta el tratamiento farmacológico del paciente.

En las primeras décadas del siglo XX se temía que el ejercicio físico pudiera aumentar el riesgo de arritmias, recurrencia de infarto, muerte súbita, rotura cardíaca en los pacientes que habían sufrido un infarto de miocardio.

Debería de ser una actividad isotónica de baja intensidad (como el aseo del paciente). La frecuencia cardíaca en esa movilización precoz debe controlarse y no superar los 120 pulsaciones por minuto.

Posteriormente, entre la segunda y la octava semana debe aumentar gradualmente el nivel de actividad física, hasta realizar pequeñas labores en las que participen grupos musculares de brazos, piernas y tronco. El mejor ejercicio físico es caminar de forma paulatina distancias cada vez mayores.

Cuando el paciente ya realiza pequeños paseos, ya se puede pensar en realizar una prueba de esfuerzo submáxima, que permita valorar la situación clínica del paciente. Sólo después de esta valoración podría ingresar el enfermo en un programa de rehabilitación supervisada intrahospitalaria que le permita obtener beneficios (entre la octava semana y sexto mes).

A partir del 6º mes el programa irá dirigido a la reducción de la mortalidad y mejora de la calidad de vida.

Intensidad:

Para pacientes coronarios la frecuencia cardíaca recomendada inicialmente puede ser tan baja como el 40-50% de la frecuencia cardíaca máxima teórica, por lo que al tratarse de un ejercicio de baja intensidad debería realizarme más frecuentemente o durante más tiempo.

En la rehabilitación cardíaca la intensidad de la sesión oscilará dentro del rango de la frecuencia cardíaca útil, considerando esta entre el 60 y 80% del consumo máximo de O2. Siempre se debe mantener 10 latidos por debajo de la frecuencia cardíaca máxima establecida (FC límite).

Una de las formas de cálculo más utilizadas en pacientes coronarios es el método de Karvonen, que consiste en calcular la diferencia entre la FC máxima y la de reposo; al 60 u 80% de esta cifra, y sumándole la FC de reposo.

Método de Karvonen: FC de reserva (FC útil)= [(FC  máxima- FC en reposo)x 60-80%] + FC en reposo.

Los niveles de intensidad se calculan de acuerdo al porcentaje de la máxima FC alcanzada. Siendo leve de 40-60%, moderada de 60-75% y alta entre 75-90%.

La escala de Borg es una herramienta fundamental para evaluar la percepción de la intensidad del ejercicio por parte del paciente en actividades no supervisadas.  Se recomienda mantener durante el trabajo aeróbico una intensidad entre 4 y 7 (moderado-algo pesado), es muy importante que el paciente debe manejarse por debajo del Borg logrado en la rehabilitación supervisada.

Plan de ejercicio supervisado:

Un plan de ejercicio programado debe contemplar una frecuencia de sesiones semanales, intensidad de trabajo y tiempo determinado por sesión adaptado a cada individuo.  La frecuencia de sesiones necesarias para la adquisición de entrenamiento será de 2 a 3 veces por semana.

El tiempo de cada sesión es de aproximadamente una hora y consta de 3 etapas.

  • Precalentamiento: Con una duración de 5 a 10 minutos, que tiene como objetivo evitar lesiones y producir una adaptación hemodinámica gradual.
  • Acondicionamiento aeróbico: con una duración aproximada de 40 a 50 minutos (de forma progresiva)  que busca el entrenamiento cardiocirculatorio con aumento de gradual de la fuerza muscular.
  • Volver a la calma: de 10 minutos de duración permite la relajación y la vuelta al estado hemodinámico inicial.
  • Recreación: fase de 10 a 15 minutos de duración que busca mejorar el aspecto psico-social.
  • Se trata de realizar ejercicios isométricos y con pesas de hasta 2 kg (baja carga) y en circuitos repetidos aeróbicos con el objetivo de mejorar la fuerza muscular lo que tiene un impacto fundamental en los pacientes de mayor edad, mejorando su calidad de vida y devolviéndoles la funcionalidad.

Conclusión.

El desarrollo de la sociedad industrializada ha dado lugar a una disminución de la actividad física con aumento del contenido graso en la dieta con mayor obesidad y eventualmente otras patologías relacionadas como diabetes, hipertensión arterial contribuyendo al desarrollo de las enfermedades cardiovasculares.

La actividad física ha demostrado efectos beneficiosos en el tratamiento de la mayoría de los factores de riesgo coronario.

En el aspecto clínico existe una sólida evidencia de estudios que demuestran que el ejercicio regular reduce los eventos cardiovasculares.

La realización de ejercicio con un mínimo riesgo para el paciente hace necesario un exhaustivo conocimiento de los procesos adaptativos  cardíacos al esfuerzo, una valoración personalizada de la patología, una prescripción adecuada del plan de entrenamiento en función de la patología existente y un seguimiento individualizado.

 

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comentarios (3)

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Es negocio

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No entiendo como se habla de la salud, y se incluye un anuncio de coca cola.

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Administrador Fisioterapia

Hola.

Tienes toda la razón, la coca cola y la salud están en extremos opuestos y es una pena que más aún en un artículo así aparezca esa publicidad.

Lo cierto es que no podemos/sabemos como controlar que tipo de anuncios se muestran en nuestra web (influyen muchos factores entre ellos tus habitos de navegación que google conoce) y solo podemos decirte que no estamos de acuerdo con que aparezcan anuncios como ese.

Por otro lado y respondiendo al comentario bajo este.... De negocio nada, ni siquiera supervivencia...

Saludos

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