Parálisis

Definición

El término Parálisis hace referencia a la pérdida total o parcial de la movilidad y fuerza del cuerpo, esta puede comprometer una o más zonas del cuerpo, producto de una lesión cerebral o de la médula espinal. 

Comúnmente las lesiones que afectan el Sistema Nervioso Central (SNC) o al Sistema Nervioso Periférico (SNP) pueden generar diversos síntomas y signos, tal como ocurre con una Parálisis, que puede variar de acuerdo al tipo de zona comprometida, bien sea de manera parcial o total, y su tratamiento estará enfocado en las características individuales de cada persona.

“Pérdida total o parcial de la movilidad y fuerza en los músculos del cuerpo”

¿Qué estructuras afecta la parálisis?

De acuerdo al tipo de parálisis que afecta a la persona se verán involucradas diferentes estructuras corporales entre ellas el cerebro por lesiones o enfermedades directas, otra estructura es la médula espinal producto de enfermedades que afectan las células espinales, infecciones virales, inflamaciones o deformidades de la médula, de esta forma los nervios también pueden verse afligidos producto de daños, toxicidad o de una enfermedad instaurada en el organismo como es el caso de las enfermedades autoinmunes.

Los músculos de la lengua, la garganta, los músculos de la respiración, de los miembros superiores e inferiores, de la columna vertebral, faciales (Parálisis de Bell o Facial) también se ven comprometidos en esta afección que también involucra  problemas o incapacidades en la vista como pérdida del campo de la visión, problemas en los músculos oculares o pérdida de la acuidad (enfermedad como la miopía o presbicia), así mismo se puede afectar el oído por una lesión en su zona interna o en el nervio que conecta al oído con el cerebro.

¿Cuáles son los síntomas de una parálisis?

Los síntomas presentes varían de una persona a otra de acuerdo a las zonas afectadas, pero entre los más comunes se encuentra la aparición de debilidad leve o total de un lado del cuerpo (hemicuerpo) esto puede ser en la cara, miembro superior (brazos) o inferior (piernas), dificultad para cerrar un ojo y sonreír (en el caso de las parálisis faciales), dolores de cabeza, dificultad para hablar o tragar, tono muscular muy flácido o rígido, movimientos incontrolables, dificultad para realizar movimientos concretos como abotonar una camisa o escribir.

¿Cuáles son los signos clínicos de una parálisis?

Durante la evaluación de un paciente que refiere una parálisis, se pueden encontrar dentro de los signos clínicos el babeo, dificultad para acatar órdenes como cerrar un ojo o sonreir, levantar un brazo, una pierna, presencia de disartria, ojo seco, debilidad muscular, problemas de coordinación y equilibrio, debilidad de la musculatura respiratoria o afección de algún nervio.

¿Cuáles son las causas de una parálisis?

Generalmente las causas de las parálisis son por lesiones traumáticas a nivel craneal o de la médula espinal, tales como los traumatismos craneoencefálicos y fracturas de cuello, otras causas frecuentes son los derrames cerebrales, las enfermedades nerviosas como la esclerosis lateral amiotrófica, las enfermedades autoinmunes como el Síndrome de Guillain-Barré, enfermedades virales como el herpes simple, la varicela y los virus de Epstein-Barr o las enfermedades infecciosas como la meningitis o encefalitis.

Además existen parálisis que pueden ser causadas por desarrollo anormal del cerebro durante el periodo de gestación; accidentes cerebrovasculares o Ictus; hipoxia cerebral o por  afección de un nervio.

"Las causas de la parálisis pueden ser traumáticas, enfermedades nerviosas, autoinmunes, virales, infecciosas, congénitas o por alteraciones en el desarrollo embrionario"

Tratamiento fisioterapéutico de una parálisis

De acuerdo a los signos y síntomas presentes en el paciente se utilizan diversas técnicas fisioterapéuticas para su tratamiento, con el fin de devolverle al individuo una mejor calidad de vida y de la forma más autónoma posible.

Por eso algunas de las técnicas utilizadas en fisioterapia son:

  • Ejercicios activos asistidos. 
  • Movilizaciones Pasivas y Activas.
  • Reeducación muscular. 
  • Aplicación de agentes físicos como la termoterapia y la electroterapia.
  • Técnicas de Facilitación Neuromuscular Propioceptiva.
  • Método de Bobath.
  • Método de Rood.
  • Método Kabat.
  • Ejercicios respiratorios.