¿Por qué no siento mi cuerpo? Cómo recuperar la conexión perdida y volver a habitarte

¿Por qué no siento mi cuerpo? Cómo recuperar la conexión perdida y volver a habitarte
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¿Alguna vez has dicho “estoy agotado pero no sé por qué”?

 ¿Sientes que vives desde la cabeza, como si tu cuerpo fuera un vehículo automático?

 ¿Notas dolores, rigidez o tensión, pero te cuesta relacionarlos con lo que vives o sientes?

Estas experiencias no son solo comunes, sino un signo claro de algo más profundo: la desconexión corporal.

No hablamos solo de no moverse o de tener mala postura. Hablamos de una desconexión más sutil, en la que la conciencia sobre el cuerpo se apaga y con ella se pierde la capacidad de sentir, habitar, identificar necesidades y gestionar emociones.

En este artículo vamos a explorar por qué muchas personas no sienten su cuerpo, qué consecuencias tiene vivir desconectados, y cómo puedes reconstruir la conexión corporal perdida. Todo ello desde una visión profunda, no invasiva y terapéutica, como la que plantea el Programa de Trabajo Corporal Consciente de FIIT Concept.

Vivir desde la mente, olvidar el cuerpo

Vivimos en una sociedad que sobrevalora lo mental y minimiza lo corporal. Desde pequeños, se nos enseña a pensar, obedecer, memorizar y controlar, pero no a sentir, observar ni interpretar las señales del cuerpo.

Frases como “no llores”, “tienes que aguantar”, “no hagas tanto drama”, “tienes que rendir” o “el dolor se supera” generan una separación interna: la mente manda, el cuerpo se calla.

Años más tarde, el cuerpo se vuelve un extraño: lo habitamos, pero no lo sentimos. Lo usamos, pero no lo escuchamos. Reaccionamos a través de él (dolores, fatiga, enfermedades), pero no entendemos por qué.

¿Qué significa estar desconectado del cuerpo?

No se trata de no tener movilidad o fuerza. Hablamos de una pérdida de consciencia corporal que se manifiesta de múltiples formas:

  • No sentir claramente qué parte del cuerpo está tensa o suelta
  • No percibir señales de hambre, sed o fatiga hasta que ya es tarde
  • Sentir el cuerpo como algo ajeno, insensible o “apagado”
  • Moverse sin presencia, en piloto automático
  • No registrar cómo las emociones afectan físicamente (nudo en la garganta, opresión en el pecho, etc.)
  • Reaccionar solo cuando aparece el dolor, pero sin entender cómo se ha generado

Estar desconectado del cuerpo es, en esencia, vivir sin información real de lo que ocurre en uno mismo.

¿Por qué dejamos de sentir el cuerpo?

La desconexión corporal no es debilidad ni incapacidad. Es una adaptación inconsciente al entorno y a la historia de cada persona. Estas son algunas de las causas más comunes:

Estrés crónico o trauma emocional

El sistema nervioso, cuando está sometido a una amenaza constante o a una experiencia traumática, se desconecta del cuerpo como mecanismo de defensa. Es una forma de “no sentir” lo que duele demasiado.

En estos casos, se activan patrones de disociación: el cuerpo sigue funcionando, pero la persona no registra lo que ocurre dentro.

Estilo de vida hipermental y sedentario

Pasamos horas frente a pantallas, con la atención fuera de nosotros mismos, inmersos en exigencias, información y estímulos. Esto refuerza una vida desde el “hacer” y el “pensar”, pero anula el “sentir”.

El cuerpo queda relegado a ser un medio de transporte, no un lugar habitado.

Educación emocional limitada

No nos enseñaron a sentir, ni a validar lo que sentimos. Aprendimos a reprimir, negar o distraernos. Esto ha generado una falta de vocabulario emocional y corporal. Si no sabes nombrarlo, tampoco puedes sentirlo con claridad.

Dolor crónico o enfermedades mal gestionadas

Cuando el cuerpo duele mucho o por largo tiempo, muchas personas desarrollan una desconexión protectora: “prefiero no sentir”. Pero con el tiempo, eso no solo bloquea el dolor, sino también el resto de las sensaciones corporales saludables.

¿Qué consecuencias tiene estar desconectado del cuerpo?

Esta desconexión no solo impide sentir placer, calma o bienestar físico. También afecta profundamente tu salud mental, emocional y energética:

  • Mayor tendencia a la ansiedad y el agotamiento mental
  • Incapacidad para regular las emociones
  • Tensión muscular persistente sin causa aparente
  • Sensación de fatiga sin motivo orgánico
  • Dificultad para tomar decisiones alineadas con tus necesidades reales
  • Aumento de somatizaciones: colon irritable, insomnio, palpitaciones, etc.
  • Sensación de desconexión con uno mismo y con los demás

En resumen: perder la conexión con el cuerpo es perder tu anclaje interno.

¿Cómo volver a sentir el cuerpo? Primeros pasos hacia la reconexión

La buena noticia es que el cuerpo no se olvida de ti. Solo necesita espacio, atención y un nuevo lenguaje. Aquí te propongo prácticas concretas para volver a habitarte:

Practica el escaneo corporal diario

Antes de dormir o al despertar, cierra los ojos y lleva tu atención por todo el cuerpo. Pregúntate:

  • ¿Dónde hay tensión?
  • ¿Dónde no siento nada?
  • ¿Qué zonas están más vivas o presentes?

No busques “arreglar” nada. Solo observa sin juicio.

Integra pausas corporales durante el día

Haz breves paradas cada 2–3 horas. Solo para sentir:

  • ¿Cómo estoy sentado?
  • ¿Respiro o estoy aguantando el aire?
  • ¿Dónde noto tensión?

Este gesto simple rompe el automatismo y vuelve a encender la percepción corporal.

Muévete con atención, no solo con esfuerzo

No se trata de hacer más ejercicio, sino de moverte sintiendo. Camina más lento. Estírate con consciencia.

Siente el peso de tu cuerpo en cada paso.

Usa la respiración como puente

Respirar profundamente, con el abdomen, de forma consciente, es una forma directa de volver al cuerpo. Te ancla al presente y te reconecta con lo que ocurre dentro.

Una práctica breve:
 Inhala durante 4 segundos,
 Exhala durante 6 segundos,
 Repite durante 5 minutos, observando las sensaciones internas.

El Trabajo Corporal Consciente como vía terapéutica real

Volver a sentir el cuerpo no es solo una técnica, es un proceso profundo que requiere acompañamiento, tiempo y método. Por eso, el Programa de Trabajo Corporal Consciente de FIIT Concept está diseñado para:

  • Recuperar el vínculo entre cuerpo y emociones
  • Desbloquear tensiones físicas crónicas
  • Mejorar la percepción interoceptiva (lo que ocurre dentro de ti)
  • Reeducar el movimiento, la postura y el descanso desde la conciencia
  • Ayudar a sentir sin miedo y sin juicio, desde lo físico a lo emocional

Este trabajo no es agresivo ni invasivo. Se basa en movimientos suaves, prácticas respiratorias, atención interna y liberación progresiva de tensiones. Es el tipo de trabajo corporal que no busca cambiar el cuerpo, sino reconectar con él.

Conclusión: volver al cuerpo es volver a casa

Si no sientes tu cuerpo, no estás mal. Estás adaptado a un mundo que te enseñó a desconectarte para sobrevivir. Pero esa desconexión puede ser reversible.

Volver a sentirte no es solo para evitar el dolor físico o el estrés. Es para recuperar la claridad, la seguridad interna, la vitalidad y la libertad de ser tú mismo en un cuerpo habitado y vivo.

El Trabajo Corporal Consciente no es un lujo. Es una necesidad. Porque cuando vuelves al cuerpo, recuperas algo mucho más profundo: tu presencia, tu verdad y tu salud integral.
 

 

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