Hernia discal cervical, 23 interesantes vídeos sobre el tema

Hernia discal cervical, 23 interesantes vídeos sobre el tema
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Una causa común de dolor en el cuello, en los hombros y en los brazos es un disco cervical herniado. Los síntomas pueden incluir dolor sordo o agudo en el cuello o entre los omóplatos, dolor que se irradia hacia el brazo, mano o dedos, o entumecimiento u hormigueo en el hombro o en el brazo. Ciertas posiciones o movimientos del cuello pueden intensificar el dolor.

Los síntomas de una hernia de disco cervical a menudo se parecen a otros trastornos como el síndrome del túnel carpiano, problemas con el manguito rotador y la gota. En algunos pacientes, una hernia de disco cervical puede causar compresión de la médula espinal, donde el material del disco ejerce presión sobre la médula espinal.

Esta es una condición mucho más grave y puede requerir un plan de tratamiento más agresivo. Los síntomas de compresión de la médula espinal incluyen marcha extraña o tropiezos, dificultades con las habilidades motoras finas en las manos y los brazos, y hormigueo hacia el torso y hasta las piernas.

Te invito a visitar el siguiente enlace donde encontrarás 23 interesantes vídeos acerca del tema: Hernia discal cervical. Todo lo que necesitas saber.

¿Qué es una hernia de disco cervical?

La columna vertebral está compuesta por una serie de huesos conectados llamados "vértebras". Las vértebras rodean la médula espinal y la protegen de daños. Los nervios se ramifican a partir de la médula espinal y viajan al resto del cuerpo, lo que permite la comunicación entre el cerebro y las diferentes partes de nuestro cuerpo.

El cerebro puede enviar un mensaje por la médula espinal y hacia fuera a través de los nervios para que los músculos se muevan. Los nervios también envían información como el dolor y la temperatura del cuerpo de regreso al cerebro.

Las vértebras están separadas por un disco y dos articulaciones pequeñas llamadas articulaciones facetarias. El disco, que se compone de tejido conectivo fuerte, actúa como un cojín absorbiendo los choques entre las vértebras. El disco y las articulaciones facetarias permiten los movimientos de las vértebras y por lo tanto permiten inclinar y rotar el cuello y la espalda.

El disco está compuesto por una capa externa resistente llamada "anillo fibroso" y un centro gelatinoso llamado "núcleo pulposo." A medida que envejecemos, el núcleo pulposo puede comenzar a perder contenido de agua, disminuyendo la eficacia de la función de absorción de choques por parte del disco. Al deteriorarse el disco, el anillo fibroso puede desgarrarse permitiendo el desplazamiento del núcleo pulposo (hernia discal) hacia el espacio ocupado por los nervios y por la médula espinal.

Esta hernia discal a nivel cervical puede hacer presión sobre los nervios y causar dolor, entumecimiento, hormigueo o debilidad en los hombros o brazos. Su médico puede examinar cambios en los reflejos, en las sensaciones y en la fuerza de sus brazos causados por la hernia de disco cervical.

¿Cómo se diagnostica la hernia discal cervical?

Una evaluación clínica exhaustiva para determinar el carácter y la ubicación del dolor, más un examen del cuello y una cuidadosa evaluación de reflejos anormales o cualquier pérdida de la sensibilidad o de la fuerza, a menudo puede diagnosticar y localizar una hernia de disco cervical.

El diagnóstico del médico puede ser confirmado mediante el uso de imágenes de rayos X, tomografía computarizada (TAC) o resonancia magnética (RM). La imagen de rayos X puede mostrar espolones óseos y estrechamiento del espacio discal junto con el envejecimiento y deterioro de la columna vertebral, pero no puede mostrar una hernia discal ni los nervios de la columna vertebral. Las exploraciones provenientes del TAC o de la RM proporcionan imágenes más detalladas de todos los elementos de la columna (vértebras, discos, médula espinal y nervios) y pueden identificar la mayoría de las hernias discales.

Adicionalmente, se pueden realizar estudios electromiográficos (de conducción nerviosa) para buscar signos o evidencias de daño en los nervios que pueden resultar de una herninación discal.

¿Cuáles son los tratamientos disponibles para la hernia discal cervical?

Muchos pacientes con síntomas de una hernia de disco cervical mejorarán sin ningún tratamiento. Para los pacientes que continúan teniendo dolor, hay una serie de opciones, tales como:

Tratamiento conservador

Muchos pacientes mejoran con el tratamiento no quirúrgico. Su médico puede recetar breves período de descanso, un collar cervical, medicamentos antiinflamatorios para reducir la inflamación, fármacos analgésicos para controlar el dolor, fisioterapia, ejercicios y/o terapia de inyección epidural de esteroides.

Los objetivos del tratamiento conservador son reducir la irritación del nervio, aliviar el dolor y mejorar la condición física del paciente. Esto se puede lograr en la mayoría de los pacientes con hernia de disco cervical con un programa de atención médica y fisioterapéutica que combina una serie de métodos de tratamiento. Debe preguntarle a su médico si durante el tratamiento puede seguir trabajando o si debe tomar un número específico de días de reposo laboral.

Después de la aparición del dolor, un período corto (1-2 días) de descanso puede ser beneficioso. Justo después de este breve período de descanso es importante comenzar a moverte de nuevo para evitar rigidez en las articulaciones o en los músculos débiles.

Al acudir a fisioterapia comenzará la educación y entrenamiento con ejercicios específicos para fortalecer el cuello. Es importante realizar estos ejercicios según lo descrito por el fisioterapeuta. Durante la rehabilitación también podrán aplicarle tracción, estimulación eléctrica, compresas frías y/o calientes y terapia manual para reducir el dolor, la inflamación y el espasmo muscular.

Tratamiento quirúrgico

Para los pacientes cuyo dolor no mejora con los tratamientos anteriores, la cirugía puede ser necesaria. El objetivo de la cirugía es eliminar la parte del disco que está presionando sobre el nervio. Esto se hace con un procedimiento llamado disectomía.

Dependiendo de la localización de la hernia de disco, el cirujano puede realizar una incisión en la parte delantera o trasera de su cuello para alcanzar la columna vertebral. La decisión de si se debe realizar la operación por la parte frontal del cuello (enfoque anterior) o la parte posterior del cuello (enfoque posterior) está influenciada por muchos factores, incluyendo la ubicación exacta de la hernia discal y de la experiencia y la preferencia del cirujano. En cualquiera de los enfoques, el material del disco se retira del nervio, generalmente con buenos resultados.

Después de la cirugía, muchos pacientes son capaces de volver a su casa hasta en un mínimo de 24 horas después. Se recomienda realizar un programa de rehabilitación postoperatoria para ayudar a reanudar las actividades de la vida diaria. La cirugía es muy eficaz en la reducción del dolor en los brazos y hombros causados por una hernia de disco cervical. Sin embargo, el dolor de cuello puede persistir durante algún tiempo. La mayoría de los pacientes responden bien a la disectomía, sin embargo, como con cualquier cirugía, hay algunos riesgos involucrados.

Estos incluyen sangrado, infección y daño a los nervios o la médula espinal. También es posible que el dolor no mejore después de la cirugía o que los síntomas reaparezcan. Del 3% al 5% de los pacientes, el disco se hernia de nuevo y vuelve a causar síntomas.

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